sábado, abril 16

Amanecer

La noche anterior ni siquiera recuerdo como logre concilar el sueño, pues observaba con admiración y recelo a aquella hermosa Luna, magnificamente remontada en lo mas alto, presumiendose orgullosa. Sin embargo, es ella quien se lleva toda tu atención, como competir de esa manera, simplemente no se puede. Pero yo tengo algo que ella no, le he quitado ese placer de presumirte. 
Amaneció.
Hoy de nuevo desperté sin saber el secreto de la inmortalidad, sin saber las curas para los males emocionales. 
Abri los ojos gracias a los primeros rayos del sol que se asomaban tímidamente por mi ventana. 

1 marcas:

Anónimo dijo...

La inmortalidad, la cura para todos los males esta en tu sonrisa